Descansando en Su Palabra

El valor y la firmeza que Dios le pide tener a Josué al introducir al pueblo de Israel a la tierra que Dios había jurado a sus antepasados, no era para el combate en la conquista sino para obedecer la Palabra de Dios, La Ley.

Josué 1:7 (NVI) Sólo te pido que tengas mucho valor y firmeza para obedecer toda la ley que mi siervo Moisés te mandó. No te apartes de ella para nada; sólo así tendrás éxito donde quiera que vayas.

El éxito de un cristiano está en obedecer la instrucción de parte de Dios, Él, ya tiene trazado el camino que cada quien va a llevar, las obras han sido planeadas y puestas por Él.

Efesios 2:10 (NVI) Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.

De Josué no fue la idea de meter al pueblo de Israel a la tierra prometida, las estrategias y el plan de conquista no vino de él, solamente tenía que esforzarse por cumplir lo que el libro de la ley enseñara, meditarlo y ponerlo en práctica.

Josué 1:8 (NVI) Recita siempre el libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito.

Nuevamente Dios hace referencia que el éxito es obedecer su voz a través de la ley (Su Palabra), no le pidió tomar un curso de supervivencia y armamento militar, sino, meditar y cumplir Su Palabra.

¿Por qué es tan importante Su palabra?, ¿Sólo con leer La Biblia tengo éxito en todo lo que emprenda?
Recordemos que no se trata de amoldar a Dios a nuestros planes, sino, nuestros planes a los que Dios ya preparo, por lo tanto pasan a ser los planes de Dios y no los nuestros.
Decía un predicador, la comunión que se da al leer La Biblia con el autor (Dios) es incomparable.
Cuando leemos Su Palabra, cuando la meditamos, cuando la ponemos por obra, cuando la amamos, estamos sometiendo todos nuestros sentidos, nuestro intelecto, nuestro espíritu, nuestras emociones a lo que Dios quiere, la intimidad es tal que podemos discernir la voz de Dios hablando a nuestra vida y escuchar lo que Él quiere y caminar sobre esa palabra.

El cristianismo no es quedarse sentado de brazos cruzados, es obrar pero en fe descansando en La Palabra de Dios.

Josue tuvo éxito como líder de Israel, e introdujo al pueblo a la tierra prometida, en el libro que lleva su nombre se puede leer las asombrosas maneras en las que el pueblo, al mando de Josué, derroto a los enemigos y tomo posesión, no con las estrategias de Josue, sino las de Dios.
El lo hizo porque descansó en la palabra dada por Dios, descansó en que Dios estaba a cargo, descansó en que el camino que Dios había trazado para su vida lo conducía el Señor mismo y no Josué.

Josué 1:9 (NVI) Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas.»

El cristiano descansa en la Palabra que Dios da, el cristiano descansa en que Dios ya preparo de antemano las obras, caminos y propósitos para que ande sobre ellos, con pie firme cimentado en la Roca que es Cristo.

Meditemos, ¿qué camino estamos caminando? ¿Estamos en las obras que Dios preparo o estamos inventando nosotros mismos mil estrategias a diestra y siniestra para tener éxito en la vida?

Seamos valientes y firmes pero en obedecer lo que dice Su Palabra, La Biblia.

Por: Jonathan Brizuela

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